viernes, 4 de junio de 2010

Cultura Guarani - Presentation Transcript

Conocieron , como poco s, los secretos de la selva. Supieron cultivar la tierra sin estropearla. Viajaron sin perderse por un gigantesco laberinto de árboles y ríos. Fueron grandes, terribles guerreros. Y también buscaron la perfección del alma y creyeron que con fe y sacrificio se podía llegar a la Tierra Sin Mal, ofrecida por un dios cuyas creaciones habían sido el lenguaje humano y el amor a los demás. Fueron , son , los guaraníes. No obstante en la actualidad se pueden apreciar tan s ó lo unas pocas y casi imperceptibles reminiscencias de todo aquel impresionante esplendor del pasado. Desafortunadamente la realidad nos enseña unos pobres exponentes representativos de aquella riquísima cultura que solo son capaces de brindarnos una vaga idea de la real importancia y trascendencia cultural guaranítica. ¿Cual será la causa de tal situación? T odo apunta ni m á s ni menos que a una realidad que condena a nuestra sociedad desde siempre, responde a la FALTA DE TOLERANCIA que la misma h a mantenido ciegamente desde antaño
No fueron los únicos aborígenes que poblaron la alta Cuenca del Plata ( Paraguay, sudeste del Brasil y nordeste de lo que hoy es la Argentina). Tampoco estuvieron aquí desde siempre; pero transformaron, con la influencia de su cultura y de su dulce idioma, a otras poblaciones aborígenes, mestizas y criollas que siguen ocupando gran parte de la Argentina, el Paraguay, el Brasil, Bolivia y hasta el Uruguay. Los que saben de estas cosas cuentan que, hace más de mil años, los guaraníes iniciaron una larga migración hacia el sur desde el corazón de las selvas sudamericanas: quizás desde la meseta del Mato Grosso, donde se separan las aguas que se encauzan hacia el norte, hacia las selvas amazónicas, y las que descienden hacia el sur, a la cuenca del plata; o quizás desde más al Norte todavía. Pero dejemos hablar a los guaraníes, ellos mismo nos contarán su origen.

Las mujeres cocinaban, tejían, hacían las cestas y las vasijas de cerámicas, cuidaban a los niños, sembraban los, atendían cultivos, y cosechaban. Los hombres, cazaban, pescaban, y se encargaban de las tareas más pesadas: desmontar para abrir campos de cultivos hacer canoas y construir casas. Todas estas actividades requerían conocimiento y habilidades especiales. Todos los hombres eran hábiles pescadores, pero solo le daba prestigio ser buenos cazadores, porque eso exigía valentía para enfrentar a grandes animales, agudeza para rastrear resistencia física y destreza con la flecha. Cacique: figura principal que liberaba la aldea. se le rendía absoluta obediencia. En caso de guerra, se designaban caciques generales que reunían varias aldeas bajo su mando. Se trabajaba la tierra para ellos y se le construía la casa. Guerreros: Formados desde pequeños en el arte de la guerra. Tenían un lugar preferencial en la comunidad. Es probable que la denominación "Guaraní" sea un derivado de Guaraní, que quiere decir "Guerrero".
Un huso para hilar algodón (grupo ava). Las flechas eran de caña, con distintos tipos de punta de madera: A y B, arponadas, para pescar; C, para cazar aves; D, para atrapar animales grandes .
El veneno de ciertas plantas permitía matar a los peces sin hacer tóxica su carne. En pocos minutos se podía recoger los pescados con la mano. un gran cesto para llevar cargas sobre la espalda, calzando la manija en la frente.
Las tekoas o aldeas eran verdaderas fortaleza rodeada por empalizadas dobles y, a veces, fosos disimulados con el interior erizado de estacas afiladas. Protegido por esta defensas, se levantaban entre cuatro y ocho casas comunales o malocas, distribuida alrededor de una amplia plaza donde transcurría la vida social y la ceremonia.
La maloca, de unos cincuenta metros de largo tenía armazón de tronco y estaba techada con ramas y hojas de palmeras. Podía albergar asta 200 personas perteneciente a varias familia aparentada entre si que formaba un mismo linaje o tevy. Las aldeas solían concentrar hasta 1000 persona y su cacique se denominaba tuvichá. Para ganarse el derecho de representar a toda la tekoa, el tuvichá debía reunir tres condiciones: ser el mas valiente, el mas generoso y el mas orador de la comunidad.
Su s campo s de cultivo estaban en el interior de la selva, a resguardo de los vientos. El terreno elegido ten í a que limpiarse; los antiguos guaraníes despejaban la vegetación con precarias hachas de hierro. Finalizado este duro trabajo esperaban dos o tres meses h asta que la vegetación se secaba, y enton c es la quemaba n . Los campos de cultivo duraban no m á s de cinco años, porque las lluvias arrastraban la capa fértil del suelo y –sin abono- é ste dejaba de ser productivo cuando la tierra “se cansaba” los guaraníes c erraban la parcela y abrían otra . D e ese modo los terrenos de cultivo quedaban cada ve z mas lejos de la aldea y se hac í a difícil protegerlos contra las aves, las hormiga s y los saqueos de otros aborígenes.
Extremo de una pala de madera usada en la agricultura (grupo ava ) Cedazo para cernir harina de mandioca y de maíz (diámetro original: 40 cm.)
Los guaraníes guerreaban frecuentemente. Una parte de estas guerras se iniciaban cuando, en busca de tierras para cultivar, se mudaban grupos enteros y avanzaban sobre nuevas zonas, chocando con los pueblos locales. En la guerra, además de arcos y flechas, asaba unas mazas largas de madera pesada. Tomaban prisioneros, y con muchos de ellos practicaban el canibalismo. Pero no comían carne humana para alimentarse, sino por razones mágicas, porque esperaban así adquirir el poder del alma y la fuerza de sus cautivos. Dos s er ere con silbatos de madera usados para señales durante la guerra y la caza.
Las actividades principales eran la cerámica y la cestería. Moldeaban vasijas, usadas para conservar bebidas; en las más grandes se inhumaba a los muertos (costumbres funerarias). Otro elemento ritual: las pipas de cerámica. En las ceremonias, los guaraníes usaban adornos de plumas en los brazos, en los tobillos y en la cabeza (como esta diadema). A veces, las plumas se pegaban directamente al cuerpo Pipa de cerámica, con tubo de caña. El humo del tabaco tenía muchos usos ceremoniales y medicinales.
Las vasijas de cerámica más grandes servían para guardar la chicha y también para enterrar a los muertos .
La cestería estaba a cargo de las mujeres. Consistía en el entrelazado de finas cortezas. Confeccionaban cernidores para tamizar productos, canastos y estuches para flechas. En ceremonias, festivales y rituales de curación utilizaban diversos instrumentos musicales, como las sonajas (calabazas con diseños grabados a fuego) o la flauta de Pan (mimbay retá). Las fibras extraídas de las hojas del mbokaja (cocotero), eran torcidas sobre los muslos desnudos para convertirlas en sogas, hilos y piolines. Las raíces de karaguata (cardón), eran utilizadas en múltiples usos, hasta para confeccionar tejidos. Las hojas del yvíra (cardo sin espinas), les sirvieron para atar, hacer bolsos, redes y hamacas. Del piri (junco) y de totoras hicieron cortinas, esteras, alfombras y otros enseres. Las tiras extraídas de la raíz del guembepi, se usaban para hacer esterillas, redes, gruesas cuerdas, aplicaciones ornamentales de otros trabajos y para confeccionar yrupê (cedazo), u otros destinos. El mandyju (algodón), proveía los más finos hilados. Aunque su cultivo, como el del pety (tabaco), no se efectuaba en grandes escalas, la producción cubría sus necesidades. La tacuara, en sus distintos tipos, takuára guaso, takuára-i, takuarembo, takuapi y otros, fueron ideales para la cestería. Las hojas de karanda´i (variedad de palmera), resistentes y durables, se utilizaron en diversos usos.
Los dibujos utilizados en cerámicas, vestidos, mantas, vinchas, cesterías y demás, eran sencillos y simétricos. Preferían colores negros con blanco; negro con marrón o todo rojo. También, se pintaban objetos con fondo blanco o crema haciendo que resaltaran el color de los dibujos, rojo o negro. Todos eran de trazos simples, geométricos o tomados de la naturaleza, imitando los diseños de la piel de las víboras u otros animales, flores o líneas descubiertas en los bosques. Mediante la combinación de sustancias, obtenían la variación de colores de los dibujos.
Los dibujos utilizados en cerámicas, vestidos, mantas, vinchas, cesterías y demás, eran sencillos y simétricos. Preferían colores negros con blanco; negro con marrón o todo rojo. También, se pintaban objetos con fondo blanco o crema haciendo que resaltaran el color de los dibujos, rojo o negro. Todos eran de trazos simples, geométricos o tomados de la naturaleza, imitando los diseños de la piel de las víboras u otros animales, flores o líneas descubiertas en los bosques. Mediante la combinación de sustancias, obtenían la variación de colores de los dibujos.
Progresi st a y reprimida, rica y apasionante a la vez. Sin duda la cultura guaran í ha sido una de las raíces de mayor importancia en la historia de una gran cantidad de sociedades latinoamericanas en la actualidad. La misma encuentra sus orígenes en el nacimiento, desarrollo y florecimiento de esta cultura, que constituye todo un misterio para algunos, pero es objetivo de intriga y de estudio para otros. En fin aquella civilización que una vez floreció en un basto territorio geográfico latinoamericano no ha transcurrido de forma desapercibida a través del tiempo, sino muy por el contrario, indudablemente ha dejado impresas huellas imborrables. No obstante, es lamentable el desamparo que viven las parcialidades guraníes, por la destrucción implacable de cosas irrecuperables y porque hasta hoy la vemos perseguida por la indiferencia y un abandono sin sentido.
* Diccionario Folklórico Guaran í tico - Miguel Raúl López Breard- Moglia Ediciones. * Guaraníes- A-Z Ediciones. * Corrientes en el mundo Guaranítico -Dr. Félix Luna - Alemán Ediciones * Leyenda cuentos y otros relatos- Diana Bulmenfeld Ediciones. * Historia de los Correntinos y de sus pueblos- Amerinda Ediciones * Lo que cuentan los Guaraníes-Miguel Ángel Palermo- Editorial Sudamericana * Las antiguas costumbres Guaraníes- U.N.N.E.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Tradición guaraní

El concepto de tradición presenta problema empíricos teóricos y metodológico vinculados a su capacidad de reconstruir el pasado, sus canales de transmisión, al mantenimiento de su forma y contenido su carácter genuino o espurio, el tiempo transcurrido para que un hecho sea considerado un legado de antiguas experiencias, respecto a los valores que pone de manifiesto su estructura social y política. Muchos diccionarios folklóricos no definen con exactitud a la tradición, sin embargo, por mucho tiempo lo tradicional – algo que vincula al hombre con su historia y afecto – fue considerado una condición indispensable para caracterizarlo folklórico. Por varias décadas, la tradición, era un elemento clave en la composición de los fenómenos folklóricos desde donde nacía una posible explicación del desarrollo y la evolución de las comunidades, se decía que lo tradicional ponía en manifiesto los valores ancestrales que fueron gestando a lo largo de los siglos la decantación de los legados culturales una ves consolidados se mantenían acrisolados, mostrando una inalterada continuidad entre lo pasado y el presente con una homogeneidad cultural que aseguraba una coerción en un grupo social que se debía resguardar para las generaciones futuras que deberían amoldarse a ella. Sin embargo los replanteos formulados por algunos descartan que la tradición sea una vieja pieza de museo que permanece desgastada por el tiempo no reciben una herencia estática e inamovible, cuya larga vida asegura su autenticidad, sino como proceso que esta en constante transformación que varia según los cambios de valores de un grupo y el contexto social y cultural en el que actúa a determinados momentos por la reinterpretación del aspecto de un pasado para legitimar el presente, es desde estas dualidades intentamos abordar algunos aspecto de la tradición guarní de los muchos que se encuentran desperdigados por los cuatro puntos cardinales en el corazón de la América morena del sur que fue devorados inexorablemente por el tiempo. Para una fugas reinterpretaciones de los múltiples conceptos emitidos por eminentes antropólogos quisiéramos ubicarnos en tres épocas diferentes precolombina colonizadora y la actual (modernidad) entre estos parámetros los cambios que han sufridos estas generaciones realmente es sorprendente dado que la sencillez pero contundentes conjeturas obtenida y acumulada a través de los siglos de experiencias transmitida de generación en generación han generado una admiración y respeto que en la actualidad se están profundizando en los estudios sobre su idioma el pilar fundamental de su personalidad que es la herencia mas perenne a pesar de los cambios de nombre de especies botánicas, a parte de los cambios sufrido, como idioma aporto a la ciencia una cantidad importante de nombre de especies botánicas, a parte de ser una lengua pura en sus orígenes ya que no contienen influencia de otros idiomas la América morena la vio como el vigía permanente que resguardaba las inmensa riquezas naturales como los acuíferos, los humedales elementos fundamentales del desarrollo y supervivencia de toda la especie viva del continente.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Los vikingos pasaron antes que Alejo García

Era 1989, cuando en Vuruguaty, un indígena chaman llamado Canuto Sales me habló de las desgracias de los pueblos indígenas desde que los blancos entraron al Paraguay por la puerta oculta que descubrieron en la Cordillera del Ybytyruzú. Hasta entonces mis conocimientos de las inscripciones de Cerro Polilla, se remitían a los trabajos de investigación que atribuían a los vikingos o a celtas del siglo VI D. C.
El viejo chamán me habló del túnel que esta en Tororó, a 20 kms. de la capital del Guairá, Villarrica, por el cual entraron los conquistadores. Es de suponer que eso no lo leyó en los libros. Que se lo contaron sus ancestros, tal como me lo relató.
El Cerro Polilla de la Cordillera del Ybytyruzú como Ita Letra o bien Ytororó, se encuentra en la compañía Tororó, en cuyo centro esta situado el cerro conformado por una gran roca de unos 300 metros de altura. En la pared occidental del bloque existe una gruta natural unida a la pared oriental por un pequeño túnel. El jugar fue una importante vía de comunicación entre el Atlántico y Asunción. Ya era conocido en la época de la Conquista Española y por esa ruta del Tape Aviru entraron Alejo García y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca.

LA PARED DE LAS INSCRIPCIONES
En la pared oeste del cerro, se destaca un espacio de 15 m de base por 15 m de altura, que resalta por su blancura en el fondo oscuro de la roca. Hasta una altura de 5 m están a la vista los dibujos.
A la izquierda se puede ver una cruz de 75 cm. de altura, a la derecha un árbol estilizado, seguido por un conjunto de signos, los cuales se parecen a runas escandinavas. También se ve lo que parecen ser una serpiente erecta. Más arriba, otra serpiente acostada y gran cantidad de signos. En la cruz, en la que no se ve nada a simple vista, los investigadores encontraron (a la luz de las fotografías) dibujos e inscripciones supuestos en dos cuadros. En el primero, cuatro barcos, con silueta de drakkares vikingos e inscripciones no traducidas hasta ahora.
También documentaron dos fechas arábicas de la Edad Media 1431 y 1433. El investigador señala que aparece asimismo un personaje bárbaro con el casco de Odin, vestido con una túnica al modo de los habitantes del altiplano.
El Arq. Patricio Echauri, sobre estas inscripciones arriesga una opinión: se trataría de la tumba de un personaje, tal vez Inca, del altiplano, que su paso por el lugar y las inscripciones se referirían a ello.
También afirma que de realizarse excavaciones arqueológicas en la parte rellena de tierra colmatada, en la base del cerro, tal vez se dilucidaría el misterio.
Evanhy de Gallegos

BIBLIOGRFIA
Datos y dibujos del libro: Las Inscripciones Rúnicas Precolombinas del Paraguay del autor Jaime Mathieu del Instituto de la Ciencia del Hombre, Buenos Aires, 1972, Talleres Gráficos Domingo Taladriz.

[Fuente: TAPE AVIRU, Antiguos caminos de la Gran Nación Guaraní – Secretaría Nacional de Turismo (SENATUR) e ITAIPU Binacional]

Lo “guaraní” impregna nuestras vidas


En mis largos años como periodista dedicada a documentar mi país, insistí en la búsqueda de relación entre la realidad geográfica y social de nuestro país –identificando sitios y lugares- con relatos de sucesos que conformaron nuestra Nación. Entre ellos, la historia indígena, siempre fue difícil de recrear.
Los guaraníes nos han legado nuestra cultura, nuestra lengua, los conocimientos más trascendentes acerca de la naturaleza y de la vida armónica. No han dejado contracciones monumentales, que nos permitan fácilmente destacar lugares geográficos.
Lo “guaraní” impregna nuestras vidas, sin necesidad de marcas o señales de piedra. Lo guaraní está en el alma de quienes somos paraguayos. Por eso ahora que estamos fijando la atención en los antiguos camino guaraníes, ubicando rutas, dibujando itinerarios y sitios donde sucedieron historias de nuestro pasado ancestral fijando geográficamente el “aquí sucedió”, estamos apasionados ante la gran tarea que tenemos por delante.
¡Este es el momento¡ Dos pueblos hermanos, de un mismo origen, aunque hablando lenguas diferentes, sobre caminos que recorrieron nuestros ancestros, nos unieron en el descubrimiento de esa historia común. Buscaremos juntos el “Mbae verá guazú” aquella tierra sin mal de los guaraníes, y en esa identidad, a través del turismo, afianzaremos el bienestar y la hermandad de nuestros pueblos.
Evanhy de Gallegos
Ex Ministra de Turismo del Paraguay.

viernes, 22 de agosto de 2008

ORIGEN DE LA RAZA


Entre los guaraníes el origen de su raza se explica así:Los hijos de Guarán, el primero de los hombres, vivía rodeado de sabios, genios y de sus hijos. Estos últimos sembraron mandiyú, que rápidamente frutificó. Taraguí, uno de sus hijos, propuso traer de la selva hombres y mujeres para que extendieran los cultivos. Y fueron a buscarlos. Entonces llegaron indios e indias fuertes, vigorosas y de bellas facciones. Sembraban y cosechaban algodón en cantidades realmente extraordinarias. Pero un día un furioso vendaval asoló los campos y perecieron los pobladores. Sólo pudieron salvarse los tuvichavas y las mujeres y hombres de mejor contextura y belleza de los que descendieron los pueblos que hoy ocupan la región guaraní.